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un desastre ocurre

en un momento

Prevención

Se suele culpar exclusivamente a la naturaleza de la existencia de catástrofes naturales en el mundo. Pero en gran medida, la falta de previsión, la ocupación de zonas de riesgo o el deterioro del entorno natural por las alteraciones del terreno son, muchas veces, responsables de los daños materiales y de las tragedias humanas que se producen después.

El grado de desarrollo, asimismo, va de la mano con la propensión a sufrir desastres naturales. Las catástrofes afectan en mayor medida a los países subdesarrollados, que son más vulnerables y tienen menor capacidad para afrontar estas situaciones. Ellos son los que soportan las mayores pérdidas humanas, sociales y económicas. La disminución del riesgo de catástrofes sin duda ayudará a abatir la pobreza.

Todo desastre natural debería pasar por cuatro etapas: prevención, preparación, respuesta inmediata y recuperación. Pero aún son muchos los que se preguntan qué cuesta más: ¿la prevención o la recuperación? Es lógico que el valor de la propiedad perdida por el desastre sea superior en los países desarrollados que en los más pobres, al menos en cuanto a coste económico se refiere. 

 No debemos olvidar que donde no hay infraestructuras, sistemas o instrumentos que ayuden a enfrentarse a una catástrofe, aumenta la probabilidad de que una crisis se convierta en una calamidad; la pobreza y las catástrofes se refuerzan mutuamente.

Por esto, de forma general, los países más ricos optan por invertir en prevención: mejores prácticas, realizar mapas de peligrosidad y riesgo, aumentar la formación y la sensibilización o mejorar el acceso a los sistemas de alerta rápida.